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Entender el dolor para tratar mejor: nociceptivo, neuropático y neuroplástico en fisioterapia

El dolor ya no se entiende únicamente como una señal directa de daño en los tejidos. La investigación en neurociencia ha demostrado que el dolor es una experiencia compleja influida por factores físicos, neurológicos y emocionales. Por eso, diferenciar el tipo de dolor es clave para elegir el tratamiento adecuado en fisioterapia.

Actualmente, se reconocen tres grandes mecanismos de dolor: nociceptivo, neuropático y neuroplástico (también llamado nociplástico).

Dolor nociceptivo: cuando el tejido está dañado

Es el dolor más conocido. Aparece cuando existe una lesión o inflamación en tejidos como músculos, tendones o ligamentos.

Ejemplos frecuentes:

  • Esguinces
  • Contracturas
  • Tendinopatías en fase inicial
  • Dolor tras una cirugía

En este caso, el dolor tiene una función protectora. Desde la fisioterapia podemos ayudar mediante:

  • Ejercicio terapéutico progresivo
  • Terapia manual
  • Control de la carga
  • Educación sobre el proceso de recuperación

La evidencia respalda especialmente el ejercicio como herramienta principal para restaurar la función y favorecer la adaptación del tejido.

Dolor neuropático: cuando el sistema nervioso está implicado

Se produce por una lesión o alteración del propio sistema nervioso (periférico o central). Suele describirse como quemazón, descarga eléctrica, hormigueo o pinchazos.

Ejemplos:

  • Ciática por afectación radicular
  • Neuralgias
  • Síndrome del túnel carpiano avanzado

En estos casos, el tratamiento no puede centrarse solo en el músculo o la articulación. Desde la fisioterapia trabajamos con:

  • Movilización neural
  • Ejercicio específico
  • Exposición progresiva al movimiento
  • Educación en neurociencia del dolor

El objetivo es mejorar la función del sistema nervioso y reducir su sensibilidad.

Dolor neuroplástico (nociplástico): cuando el sistema se vuelve más sensible

Este tipo de dolor ocurre cuando no hay un daño estructural claro que explique la intensidad o duración del dolor. El sistema nervioso se vuelve más sensible y amplifica las señales.

Ejemplos habituales:

  • Dolor lumbar crónico persistente
  • Fibromialgia
  • Dolor cervical crónico

La investigación actual muestra que en estos casos el sistema nervioso central juega un papel protagonista. El tratamiento desde la fisioterapia incluye:

  • Educación sobre el dolor (entender que dolor no siempre equivale a daño)
  • Ejercicio gradual y adaptado
  • Trabajo de fuerza
  • Estrategias para reducir el miedo al movimiento

La evidencia indica que un enfoque activo y progresivo mejora la funcionalidad y la calidad de vida.

¿Por qué es importante diferenciar el tipo de dolor?

Porque no todos los dolores se tratan igual. Aplicar únicamente técnicas pasivas sin entender el mecanismo puede limitar los resultados.

La fisioterapia moderna se basa en:

  • Evaluación individualizada
  • Identificación del mecanismo predominante
  • Intervención activa y basada en evidencia

Entender el dolor permite abordarlo mejor. Y abordarlo mejor significa recuperar movimiento, confianza y calidad de vida.

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