
Introducción
Es una escena muy habitual en consulta.
«Me hice una resonancia y tengo una hernia.»
«En la radiografía me dijeron que tengo desgaste.»
«Tengo varias protusiones, por eso me duele tanto.»
Es lógico pensar que una prueba de imagen puede explicar completamente el origen del dolor. Sin embargo, la investigación de las últimas décadas nos ha enseñado que la relación entre lo que vemos en una resonancia y lo que siente una persona no siempre es tan directa.
Esto no significa que las pruebas de imagen no sean útiles. Significa que deben interpretarse dentro del contexto clínico de cada paciente.
🧠 Una imagen no siempre explica el dolor
Las resonancias magnéticas y las radiografías muestran cómo son nuestros tejidos, pero no siempre explican cómo funcionan ni por qué duelen.
Numerosos estudios han encontrado hallazgos como:
- Hernias discales.
- Protusiones.
- Artrosis.
- Degeneración de discos.
- Roturas parciales de tendones.
- Calcificaciones.
…en personas que no tienen absolutamente ningún dolor.
Por ejemplo, revisiones sistemáticas han demostrado que muchas personas sanas presentan cambios degenerativos en la columna vertebral simplemente como parte del envejecimiento normal, incluso desde los 30 años.
En otras palabras, tener una alteración en una resonancia no significa necesariamente que esa sea la causa del dolor.
📈 El cuerpo también envejece
Igual que aparecen arrugas en la piel o canas en el pelo, nuestros músculos, tendones y articulaciones también cambian con el paso de los años.
Muchos de estos cambios son completamente normales y no necesitan tratamiento.
La evidencia científica muestra que hallazgos como:
- Desgaste articular.
- Protusiones discales.
- Tendones más engrosados.
- Cambios degenerativos.
aumentan con la edad, incluso en personas completamente activas y sin síntomas.
Por eso, encontrar «desgaste» en una radiografía no significa automáticamente que ese desgaste sea el responsable del dolor.
⚠️ El riesgo de interpretar mal una resonancia
Cuando una prueba de imagen se interpreta fuera del contexto clínico puede ocurrir algo preocupante.
El paciente puede pensar que:
- «Tengo la espalda destrozada.»
- «Mi rodilla está muy mal.»
- «No debería moverme.»
- «Voy a empeorar si hago ejercicio.»
Estas creencias pueden aumentar el miedo al movimiento, reducir la actividad física y favorecer que el dolor se prolongue más tiempo.
La investigación demuestra que las expectativas y las creencias del paciente también influyen en la recuperación.
🏥 Entonces… ¿para qué sirven las pruebas de imagen?
Las resonancias y las radiografías son herramientas muy útiles cuando existe una sospecha clínica concreta.
Pueden ayudar a identificar:
- Fracturas.
- Lesiones graves.
- Tumores.
- Infecciones.
- Roturas importantes.
- Patologías que requieren cirugía o derivación médica.
Sin embargo, en la mayoría de los problemas musculoesqueléticos comunes, las guías clínicas internacionales recomiendan que la decisión de solicitar una prueba de imagen se base en la exploración física y la evolución del paciente, y no únicamente en la presencia de dolor.
🤝 Lo más importante sigue siendo la valoración clínica
Una buena exploración realizada por un fisioterapeuta o un médico incluye mucho más que una imagen.
Se valora:
- Cómo apareció el dolor.
- Qué movimientos lo provocan.
- La fuerza muscular.
- La movilidad.
- La capacidad funcional.
- La tolerancia a la carga.
- Los antecedentes y el estilo de vida.
Toda esta información es la que realmente permite entender el problema y planificar el tratamiento más adecuado.
Una resonancia puede aportar información valiosa, pero nunca sustituye a una valoración clínica completa.
💪 ¿Y si tengo una hernia o una rotura?
La buena noticia es que muchas alteraciones observadas en las pruebas de imagen no impiden llevar una vida completamente normal.
Hoy sabemos que muchas personas con:
- Hernias discales.
- Lesiones meniscales degenerativas.
- Roturas parciales del manguito rotador.
- Artrosis.
mejoran significativamente con un tratamiento conservador basado en:
- Ejercicio terapéutico.
- Educación.
- Progresión adecuada de la carga.
- Mejora de la fuerza.
- Hábitos saludables.
La imagen no determina por sí sola el pronóstico.
✅ Conclusión
Las resonancias y las radiografías son herramientas muy valiosas, pero no deben interpretarse de forma aislada.
La evidencia científica demuestra que muchas personas sin dolor presentan alteraciones en las pruebas de imagen y que muchas personas con dolor tienen imágenes prácticamente normales.
Por eso, en fisioterapia no tratamos una resonancia ni una radiografía. Tratamos a la persona que tenemos delante.
El objetivo no es encontrar una imagen perfecta, sino recuperar la función, disminuir el dolor y ayudar al paciente a volver a moverse con seguridad y confianza.