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Lesión SLAP del bíceps: qué es y cómo puede ayudar la fisioterapia

Dolor profundo en el hombro, molestias al levantar el brazo, pérdida de fuerza o sensación de chasquido durante determinados movimientos.

Aunque existen diferentes problemas que pueden producir estos síntomas, uno de ellos es la conocida como lesión SLAP, una alteración que afecta a la parte superior del labrum del hombro y que está estrechamente relacionada con el tendón de la cabeza larga del bíceps.

Pero ¿qué ocurre realmente?, ¿qué tipos de lesión SLAP existen?, ¿puede tratarse con fisioterapia? y, sobre todo, ¿cuándo puede ser necesario recurrir a la cirugía?

🦴 ¿Qué es una lesión SLAP?

El hombro está formado por la cabeza del húmero y una superficie relativamente pequeña de la escápula denominada glenoides.

Alrededor de esta superficie encontramos el labrum, un anillo de tejido fibrocartilaginoso que contribuye a mejorar la estabilidad de la articulación.

En la parte superior del labrum se encuentra además la inserción de la cabeza larga del bíceps.

Las siglas SLAP proceden de Superior Labrum Anterior to Posterior y hacen referencia a una lesión del labrum superior que se extiende de anterior a posterior.

Puede aparecer después de una caída sobre el brazo, una tracción brusca o determinados movimientos deportivos. También puede desarrollarse progresivamente en personas que realizan de forma repetida movimientos por encima de la cabeza.

🔎 ¿Qué tipos de lesión SLAP existen?

La clasificación clásica divide las lesiones SLAP en cuatro tipos principales.

Tipo I. Existe desgaste o deshilachamiento del labrum superior, pero el anclaje del bíceps permanece estable.

Tipo II. El labrum superior y el anclaje de la cabeza larga del bíceps se separan parcialmente de la glenoides.

Tipo III. Existe una rotura del labrum en forma de «asa de cubo», pero el anclaje del bíceps permanece conservado.

Tipo IV. La lesión del labrum se extiende hacia el propio tendón de la cabeza larga del bíceps.

Existen clasificaciones más amplias, pero estos cuatro tipos permiten comprender de forma sencilla las principales lesiones SLAP.

⚡ ¿Qué síntomas puede producir?

Los síntomas pueden variar considerablemente entre pacientes.

Podemos encontrar:

  • Dolor profundo dentro del hombro.
  • Dolor al realizar movimientos por encima de la cabeza.
  • Molestias durante lanzamientos o determinados gestos deportivos.
  • Sensación de chasquido, bloqueo o inestabilidad.
  • Pérdida de fuerza.
  • Disminución del rendimiento deportivo.
  • Dolor al cargar o realizar movimientos de tracción.

Sin embargo, estos síntomas también aparecen en otros problemas del hombro.

Por eso, ningún test clínico aislado permite confirmar con total seguridad una lesión SLAP.

La historia del paciente, la exploración física y las pruebas de imagen, cuando estén indicadas, deben interpretarse conjuntamente.

🏥 ¿Una lesión SLAP significa que hay que operar?

No.

Encontrar una lesión SLAP en una prueba de imagen no significa automáticamente que esa lesión sea la responsable de todos los síntomas ni que sea necesaria una intervención quirúrgica.

En muchos pacientes, especialmente cuando no existen determinadas lesiones asociadas o una clara indicación quirúrgica, el primer abordaje puede ser conservador.

La decisión dependerá de factores como la edad, los síntomas, el tipo de lesión, las exigencias deportivas o laborales y la respuesta al tratamiento.

👨‍⚕️ ¿Cómo puede ayudar la fisioterapia?

El objetivo de la fisioterapia no es intentar «recolocar» o «pegar» manualmente el labrum.

Buscamos conseguir que el hombro vuelva progresivamente a tolerar las cargas necesarias para las actividades cotidianas, laborales y deportivas.

Para ello podemos dividir la recuperación en diferentes fases.

1️⃣ Fase 1: controlar los síntomas y recuperar el movimiento

Inicialmente puede ser necesario modificar temporalmente aquellas actividades que provocan una elevada sintomatología.

Esto no significa mantener el hombro completamente en reposo.

Buscamos mantener al paciente activo y recuperar progresivamente la movilidad dentro de unos niveles tolerables.

2️⃣ Fase 2: recuperar fuerza y estabilidad

Cuando los síntomas lo permiten, comenzamos a aumentar progresivamente el trabajo de fuerza.

Podemos trabajar:

  • Manguito rotador.
  • Musculatura escapular.
  • Deltoides.
  • Bíceps cuando sea tolerable.
  • Control y estabilidad del hombro.

La progresión debe realizarse según la respuesta del paciente y no únicamente porque hayan transcurrido determinadas semanas.

3️⃣ Fase 3: aumentar la capacidad de carga

Una vez recuperada una buena base de movilidad y fuerza, debemos preparar el hombro para las demandas reales de cada persona.

Introducimos progresivamente ejercicios con mayor resistencia, velocidad y complejidad.

También comenzamos a recuperar los movimientos por encima de la cabeza cuando sean necesarios.

4️⃣ Fase 4: vuelta al deporte o actividad

En deportistas, especialmente aquellos que realizan lanzamientos o movimientos repetidos por encima de la cabeza, la ausencia de dolor no debería ser el único criterio para volver a competir.

Debemos recuperar fuerza, potencia, control y tolerancia a los gestos específicos del deporte.

El objetivo final es que el hombro vuelva a soportar las exigencias reales a las que estará sometido.

💉 ¿Qué papel tiene la fisioterapia invasiva?

En determinados pacientes podemos valorar la utilización de técnicas invasivas ecoguiadas como complemento del tratamiento.

Una de las opciones es la neuromodulación percutánea, que puede utilizarse con el objetivo de modular temporalmente el dolor y facilitar posteriormente el movimiento y el ejercicio.

También pueden emplearse técnicas como la electrólisis percutánea cuando exista una alteración tendinosa asociada y esté correctamente indicada.

La ecografía musculoesquelética permite visualizar las estructuras y controlar la posición de la aguja durante determinados procedimientos.

Pero existe un aspecto importante:

⚠️ Actualmente no existe evidencia sólida que demuestre que estas técnicas puedan reparar directamente una lesión SLAP del labrum.

Por tanto, la fisioterapia invasiva no debería plantearse como una técnica para «cicatrizar» el labrum.

Su posible utilidad está en modular determinados síntomas o tratar estructuras asociadas para facilitar posteriormente la rehabilitación activa.

🏋️ ¿Es suficiente la fisioterapia invasiva?

No debería entenderse como un tratamiento aislado.

Si conseguimos disminuir temporalmente los síntomas mediante una determinada técnica, debemos aprovechar esa mejoría para progresar en movilidad, fuerza y capacidad de carga.

El objetivo final es que el paciente dependa cada vez menos del tratamiento y que su hombro sea progresivamente más fuerte y capaz de tolerar las demandas de su vida diaria o deportiva.

🩺 ¿Cuándo se debería valorar la cirugía?

Este punto es especialmente importante.

No existe un tipo de lesión SLAP que determine por sí solo que un paciente deba operarse.

En muchos pacientes se recomienda comenzar con un tratamiento conservador.

En deportistas, algunas recomendaciones plantean aproximadamente 3-6 meses de rehabilitación antes de considerar que el tratamiento conservador no ha conseguido los objetivos esperados, siempre que no exista una indicación quirúrgica específica que justifique actuar antes.

La cirugía puede valorarse cuando persisten el dolor, los síntomas mecánicos o una limitación funcional importante después de una rehabilitación correctamente realizada.

El tipo de lesión también debe tenerse en cuenta.

Las lesiones tipo I generalmente no requieren reparación del labrum.

Las lesiones tipo III pueden necesitar tratamiento artroscópico cuando existe un fragmento inestable que produce síntomas mecánicos.

Las lesiones tipo IV necesitan una valoración individualizada debido a la afectación del propio tendón del bíceps.

Las lesiones tipo II son probablemente las que generan mayor debate sobre cuál es el tratamiento más adecuado.

🔧 ¿Reparar el labrum o realizar una tenodesis del bíceps?

Cuando finalmente existe indicación quirúrgica, pueden plantearse diferentes procedimientos.

La reparación SLAP intenta volver a fijar el labrum superior y su anclaje.

Otra posibilidad es la tenodesis de la cabeza larga del bíceps, en la que el tendón se libera de su inserción superior y se fija en otra localización del húmero.

Tradicionalmente se tendía a realizar una reparación SLAP en pacientes jóvenes y una tenodesis en pacientes de mayor edad.

Sin embargo, actualmente la decisión es mucho más individualizada.

Se tienen en cuenta factores como:

  • Edad.
  • Actividad deportiva.
  • Profesión.
  • Estado del tendón del bíceps.
  • Estabilidad del anclaje.
  • Calidad del tejido.
  • Lesiones asociadas.
  • Objetivos funcionales del paciente.

Por tanto, no existe una única cirugía adecuada para todas las lesiones SLAP.

🔄 ¿Y después de una operación?

La fisioterapia vuelve a tener un papel fundamental.

Después de una reparación SLAP, las primeras fases suelen ser más protegidas para permitir una adecuada cicatrización.

Posteriormente se recupera progresivamente la movilidad y se comienza el trabajo de fuerza.

Más adelante se introducen ejercicios con mayor carga y, finalmente, gestos específicos relacionados con el trabajo o el deporte.

El retorno completo a determinadas actividades deportivas puede necesitar varios meses y debería basarse no únicamente en el tiempo transcurrido, sino también en la recuperación de la movilidad, fuerza y capacidad funcional.

✅ Conclusión

Una lesión SLAP no significa automáticamente cirugía.

En muchos pacientes, el tratamiento inicial puede realizarse mediante educación, ejercicio terapéutico y una progresión adecuada de las cargas.

Las técnicas de fisioterapia invasiva pueden utilizarse como complemento cuando existe una indicación concreta, pero actualmente no debemos atribuirles la capacidad de reparar directamente el labrum.

Cuando una rehabilitación correctamente realizada no consigue recuperar la función o las características de la lesión lo requieren, puede ser necesario realizar una valoración traumatológica para estudiar las diferentes opciones quirúrgicas.

En fisioterapia no tratamos únicamente lo que aparece en una resonancia.

Tratamos a la persona, sus síntomas y, sobre todo, lo que necesita volver a hacer con su hombro. 💪

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